Las acciones son una extensión de nuestra persona, lo que nos permite demostrarles a los demás y a nosotros mismos nuestra esencia. Si no logramos exponer nuestra naturaleza en algo tangible y perceptible es prácticamente como si nos encontráramos muertos. La muerte es puntualizada como: “cesación o término de la vida”. Por tanto, la lucha por la libertad debe ser incesante ya que su búsqueda significa también el encuentro de nuestro derecho a estar vivos, ser nosotros mismos y plasmar nuestro contenido en el mundo.
Es en este punto donde empieza el conflicto ya que en innumerables ocasiones nos encontramos con que la libertad de las personas ha sido coartada, llevándose junto con ella toda muestra de expresión personal y por tanto, de vida. Aquí, es donde la libertad se vuelve sueño.
El sueño es considerado por el diccionario de la RAE como: “cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse”. Sin embargo, los sueños representan la última esperanza que le queda al hombre de libertad. En su sueño, el hombre puede vencer cualquier barrera, incluso las impuestas por la naturaleza, para emprender todo aquello que considera va a contribuir de manera importante a su desarrollo personal sin nadie ni nada que lo limite.
En el arte, las primeras manifestaciones que nos demuestran una pugna por libertad son aquellas relacionadas con libertades políticas. La defensa de las libertades de asociación, educación, prensa, religión, expresión, pensamiento, sexual y al voto siempre ha sido preponderante sobre la de otras ya que la limitación de éstas depende de factores externos que a su vez pueden ser coaccionados por aquellos que defienden la libertad.
Generalmente, la restricción de libertades políticas es aplicada a un considerable número de personas y es por ello que resulta más factible que el arte decida recordar y comunicar constantemente a las personas los derechos que naturalmente poseen y las posibilidades que existen para resguardarlos y/o recuperarlos ya que se trata del tipo de cuestión a lo que un ser humano tiene derecho por el simple hecho de ser humano. Por tanto, el permitir la negación de estas libertades sin razón alguna es como negar nuestro derecho propio a reclamarlas.
Defender la libertad significa prácticamente defender nuestra condición humana ya que aquello que nos distingue y diferencia es la forma única y peculiar que cada persona tiene de actuar ante una situación y la manera para expresarnos tal cual somos es encontrándonos en pleno dominio de nosotros mismos, ejerciendo nuestra libertad.
Existen muchas obras de arte dedicadas a la defensa de la libertad contra el exterior pero existen aquellas que por su innovación o trascendencia histórica han quedado plasmadas de forma indeleble en la cultura.
La revolución francesa se valió del realismo para representar en obras pictóricas los horrores que ocasionaba la desigualdad social mostrando al pueblo viviendo crudamente la pobreza, el hambre y la desesperación mientras existía una clase opresora que se aprovechaba de su trabajo y no tenía noción alguna del tipo de conflictos que ellos debían expresar día a día.
El arte norteamericano es amplio y variado ya que ha expresado diversas inquietudes en diversidad de formas. En la actualidad podemos estar más familiarizados con la lucha constante contra el racismo que existe de manera muy latente en gran parte de los Estados Unidos dada la gran mezcla de razas y tradiciones. La juventud americana ha optado por manifestarse de forma urbana a través del arte grafiti y de música como el hip-hop, que a través de sus letras exponen las inquietudes y anhelos por una sociedad solidaria y respetuosa.
El muralismo mexicano es un movimiento nacido a principios de la década de los veinte que habría de ser reconocido por el mundo entero por conjuntar una filosofía política y social aunada a un enorme talento artístico con un grupo de artistas que buscaba educar y darle una voz a un pueblo indígena que no estaba recibiendo los beneficios de igualdad y justicia social prometidos durante la revolución de 1910.
Por último, el pop art ofrece una crítica a la sociedad y al sistema político y económico por contribuir a la formación de una sociedad de consumo donde se valora al hombre por su capacidad de integrarse a la producción en serie ideas, pensamientos y anhelos, dejando los propios del lado. Podemos apreciar la necesidad de producción en serie con el póster de lata de sopa Campbells realizado por Andy Warhol.
La expresión “ha ganado la batalla pero no la guerra” es ampliamente conocida y en el campo de la libertad humana parece ser más que cierta. De poco o nada sirve que las fuerzas exteriores nos permitan sin restricción desarrollar nuestra persona si somos nosotros mismos los que no nos damos el derecho a mostrarnos como somos, hacer aquello que disfrutamos y nos lleva a ser únicos.
El análisis de la mente del hombre es complejo e inexacto, diversas disciplinas se han dedicado siglos a su investigación sin arrojar ninguna verdad que pueda calificarse enteramente de absoluta. Existen infinidad de factores que orillan a las personas a no desear o permitirse manifestar la composición de su ser y es en el arte el único lugar donde se sienten y saben libres para verter todos los contenidos de su alma.
Nosotros podemos intentar indagar en la mente y deseos del artista y brindarle una connotación a su trabajo. Incluso, algunas veces son los creadores mismos quienes deciden explicar sus obras. Sin embargo, al tratarse de una búsqueda o deseo interior, la obra contiene un mensaje que es para su autor y nada más.
De todas las corrientes artísticas tal vez es el surrealismo la que permite exponer de forma más explícita la batalla que un hombre tiene que lidiar día a día consigo mismo en la pugna por su libertad.
El mejor ejemplo a exponer es Salvador Dalí quien como pintor tenía una naturaleza increíblemente libre e indomable que se reflejó en obras como “La persistencia de la memoria”, “Crucificción” y “La tentación de San Antonio” donde expone sin miedo ni pudor todos sus demonios y anhelos. Sin embargo, anécdotas muestran su carácter de naturaleza tímida y distraída que está lejos de asemejar la temeridad presentada en sus obras. Definitivamente, el caso de un genio que desde su infancia fue reprimido y cohibido y a partir de entonces no se permitió ser y mostrarse a sí mismo más que a través de su arte que significaba también su libertad.
También los sentimientos que se entienden como los más puros e incomprensibles para el hombre son mostrados de mejor manera tal cual si se tratasen de sueños ya que difícilmente una persona se atreve a sentirlos y casi nunca decide expresarlos. El amor, tratado a lo largo de la historia por infinidad de personas toma una forma de dolorosa ensoñación entre los textos de Pablo Neruda como “Juntos nosotros”, “Tango del viudo” o “Barcarola”, que conjuntan el deseo real y físico por el otro con la incredulidad que existe de tenerlo, al grado de pensar que nos encontramos fuera de la realidad ya que creemos encontrarnos en un estado tan perfecto e ideal que no corresponde a la realidad a la que nos enfrentamos día a día.
El arte significa el hombre en su totalidad, sin barreras ni mentiras. Un lugar donde se desconoce lo que es una regla o un límite y todo pensamiento o deseo por loco que suene puede convertirse en algo tangible y sustancial. La vida misma de nuestro espíritu depende de la libertad que le otorga el arte ya que allí es donde encuentra los detalles de su esencia y aquellas cosas que le dan la oportunidad de renacer dándole una curiosidad auténtica y renovada.
La libertad es un sueño y es un sueño esperar que todos ejerzan su libertad. El uso de la libertad implica gran compromiso y responsabilidad, cuestiones a las que no cualquiera deciden enfrentarse. Por ello es que en el campo del arte el hombre encuentra la expresión más amplia y viva de sí mismo porque es el único lugar en el que mostrarse tal cual es no es un sueño, sino una realidad que lo salva de la cotidianidad mortífera de lo común y corriente.
Es en este punto donde empieza el conflicto ya que en innumerables ocasiones nos encontramos con que la libertad de las personas ha sido coartada, llevándose junto con ella toda muestra de expresión personal y por tanto, de vida. Aquí, es donde la libertad se vuelve sueño.
El sueño es considerado por el diccionario de la RAE como: “cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse”. Sin embargo, los sueños representan la última esperanza que le queda al hombre de libertad. En su sueño, el hombre puede vencer cualquier barrera, incluso las impuestas por la naturaleza, para emprender todo aquello que considera va a contribuir de manera importante a su desarrollo personal sin nadie ni nada que lo limite.
En el arte, las primeras manifestaciones que nos demuestran una pugna por libertad son aquellas relacionadas con libertades políticas. La defensa de las libertades de asociación, educación, prensa, religión, expresión, pensamiento, sexual y al voto siempre ha sido preponderante sobre la de otras ya que la limitación de éstas depende de factores externos que a su vez pueden ser coaccionados por aquellos que defienden la libertad.
Generalmente, la restricción de libertades políticas es aplicada a un considerable número de personas y es por ello que resulta más factible que el arte decida recordar y comunicar constantemente a las personas los derechos que naturalmente poseen y las posibilidades que existen para resguardarlos y/o recuperarlos ya que se trata del tipo de cuestión a lo que un ser humano tiene derecho por el simple hecho de ser humano. Por tanto, el permitir la negación de estas libertades sin razón alguna es como negar nuestro derecho propio a reclamarlas.
Defender la libertad significa prácticamente defender nuestra condición humana ya que aquello que nos distingue y diferencia es la forma única y peculiar que cada persona tiene de actuar ante una situación y la manera para expresarnos tal cual somos es encontrándonos en pleno dominio de nosotros mismos, ejerciendo nuestra libertad.
Existen muchas obras de arte dedicadas a la defensa de la libertad contra el exterior pero existen aquellas que por su innovación o trascendencia histórica han quedado plasmadas de forma indeleble en la cultura.
La revolución francesa se valió del realismo para representar en obras pictóricas los horrores que ocasionaba la desigualdad social mostrando al pueblo viviendo crudamente la pobreza, el hambre y la desesperación mientras existía una clase opresora que se aprovechaba de su trabajo y no tenía noción alguna del tipo de conflictos que ellos debían expresar día a día.
El arte norteamericano es amplio y variado ya que ha expresado diversas inquietudes en diversidad de formas. En la actualidad podemos estar más familiarizados con la lucha constante contra el racismo que existe de manera muy latente en gran parte de los Estados Unidos dada la gran mezcla de razas y tradiciones. La juventud americana ha optado por manifestarse de forma urbana a través del arte grafiti y de música como el hip-hop, que a través de sus letras exponen las inquietudes y anhelos por una sociedad solidaria y respetuosa.
El muralismo mexicano es un movimiento nacido a principios de la década de los veinte que habría de ser reconocido por el mundo entero por conjuntar una filosofía política y social aunada a un enorme talento artístico con un grupo de artistas que buscaba educar y darle una voz a un pueblo indígena que no estaba recibiendo los beneficios de igualdad y justicia social prometidos durante la revolución de 1910.
Por último, el pop art ofrece una crítica a la sociedad y al sistema político y económico por contribuir a la formación de una sociedad de consumo donde se valora al hombre por su capacidad de integrarse a la producción en serie ideas, pensamientos y anhelos, dejando los propios del lado. Podemos apreciar la necesidad de producción en serie con el póster de lata de sopa Campbells realizado por Andy Warhol.
La expresión “ha ganado la batalla pero no la guerra” es ampliamente conocida y en el campo de la libertad humana parece ser más que cierta. De poco o nada sirve que las fuerzas exteriores nos permitan sin restricción desarrollar nuestra persona si somos nosotros mismos los que no nos damos el derecho a mostrarnos como somos, hacer aquello que disfrutamos y nos lleva a ser únicos.
El análisis de la mente del hombre es complejo e inexacto, diversas disciplinas se han dedicado siglos a su investigación sin arrojar ninguna verdad que pueda calificarse enteramente de absoluta. Existen infinidad de factores que orillan a las personas a no desear o permitirse manifestar la composición de su ser y es en el arte el único lugar donde se sienten y saben libres para verter todos los contenidos de su alma.
Nosotros podemos intentar indagar en la mente y deseos del artista y brindarle una connotación a su trabajo. Incluso, algunas veces son los creadores mismos quienes deciden explicar sus obras. Sin embargo, al tratarse de una búsqueda o deseo interior, la obra contiene un mensaje que es para su autor y nada más.
De todas las corrientes artísticas tal vez es el surrealismo la que permite exponer de forma más explícita la batalla que un hombre tiene que lidiar día a día consigo mismo en la pugna por su libertad.
El mejor ejemplo a exponer es Salvador Dalí quien como pintor tenía una naturaleza increíblemente libre e indomable que se reflejó en obras como “La persistencia de la memoria”, “Crucificción” y “La tentación de San Antonio” donde expone sin miedo ni pudor todos sus demonios y anhelos. Sin embargo, anécdotas muestran su carácter de naturaleza tímida y distraída que está lejos de asemejar la temeridad presentada en sus obras. Definitivamente, el caso de un genio que desde su infancia fue reprimido y cohibido y a partir de entonces no se permitió ser y mostrarse a sí mismo más que a través de su arte que significaba también su libertad.
También los sentimientos que se entienden como los más puros e incomprensibles para el hombre son mostrados de mejor manera tal cual si se tratasen de sueños ya que difícilmente una persona se atreve a sentirlos y casi nunca decide expresarlos. El amor, tratado a lo largo de la historia por infinidad de personas toma una forma de dolorosa ensoñación entre los textos de Pablo Neruda como “Juntos nosotros”, “Tango del viudo” o “Barcarola”, que conjuntan el deseo real y físico por el otro con la incredulidad que existe de tenerlo, al grado de pensar que nos encontramos fuera de la realidad ya que creemos encontrarnos en un estado tan perfecto e ideal que no corresponde a la realidad a la que nos enfrentamos día a día.
El arte significa el hombre en su totalidad, sin barreras ni mentiras. Un lugar donde se desconoce lo que es una regla o un límite y todo pensamiento o deseo por loco que suene puede convertirse en algo tangible y sustancial. La vida misma de nuestro espíritu depende de la libertad que le otorga el arte ya que allí es donde encuentra los detalles de su esencia y aquellas cosas que le dan la oportunidad de renacer dándole una curiosidad auténtica y renovada.
La libertad es un sueño y es un sueño esperar que todos ejerzan su libertad. El uso de la libertad implica gran compromiso y responsabilidad, cuestiones a las que no cualquiera deciden enfrentarse. Por ello es que en el campo del arte el hombre encuentra la expresión más amplia y viva de sí mismo porque es el único lugar en el que mostrarse tal cual es no es un sueño, sino una realidad que lo salva de la cotidianidad mortífera de lo común y corriente.
Bibliografía
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